Érase una vez
Érase una vez Ya no sé si contar las lágrimas, tal vez abrazar a la soledad, cantar con el silencio sin notas; de pronto lacerar la realidad, engañar al dolor de la oscuridad pero... Los aullidos se atascan cuando trato de parir el sufrimiento, y sólo quedo rodeado de mi mundo sin pixeles ni toques de arte; solo con dagas que se precipitan en el tiempo como gotas de agua que no refrescan. Pero... Si duelen y se clavan cada vez más. Una amistad imaginada, hoy una decepción creada, y la única verdad es lastimada; y vuelvo... A ese lugar donde se hunde la sonrisa y se aprieta el alma, susurra el viento y llorando me acurruco, me miento para no hacer más honda la herida. Pero... Ya es demasiado tarde, hasta la luna deja que su fulgor me dañe, y es donde el llanto es como la lluvia que perfora como ácido mi piel. Simplemente duele. Ahora soy como el payaso sin risa que para vivir llora al reír y para sobrevivir no vive, solo subsiste. ® Carlos Andrés, 24-08-2023®