Estoy seguro que...

No me arrepiento 
pero me disuadí
de haberte conocido
porque cuando lo hice 
conocí a una frágil señorita.
Sí, me lamento ahora 
porque tuve tu ternura
y ahora no tengo nada.

Estoy seguro que...
Mi amistad, ser y mi amor
te brindé; ahora taciturno
me dejaste sin que pudiera
musitar palabra  
alguna en mi defensa.

No me arrepiento de luchar 
por hablarte y de enamorarme, 
tampoco de valorarte
y escribir versos para tus ojos
sin pensar que los desecharías
y de mi no te acordarías.

Hoy me aleje y tampoco 
de eso me arrepiento,
porque aunque 
te pienso y te recuerdo
tu me diste ese trato,
hoy lo memoro y sin llanto,
si con arrepentimiento del alma,
la mente y el corazón.

©Carlos Andrés©

Comentarios

Entradas populares de este blog

Esa luz...

Mi camino hacia ti (II)

¿ Y qué pasaría sí...?