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Un amor volátil 
El cigarro se consumía
y en la sombra nocturna
se veía claramente el humo,

con ésta estela de gas palpitaba el corazón,
junto a la luna que testigo era e su amor.

Ella maravillada de su galantería de antaño
pronto suspiro un "le extraño";

él mirando al cenit exclamó:
-Me faltas y quiero encontrarte
en cada estrella de mis sueños-

sin saber los dos se encontraban en esa noche iluminada,
a las nubes el pedía
¡Tráiganmela!, a la dama blanca del cielo le contaba:
jamás he visto una mujer como ella, yo quiero verla.



A su cigarro ella miraba y a las nubes de su amado vislumbraba
¡Que coincidencia deliciosa! el cielo, el humo, las estrellas...
Él, todo él, quiero verlo ahora.

El cigarrillo se consumía y en el ambiente se olía
que con cada aspirar más soñaban ambos
y nuestro caballero aparecía entre la bruma
diciéndole ven acá mi amada
yo te trataré como mi dama;

ella como reina, lo miró fijamente, que esbelta,
mágica y bella sensualidad masculina... Fuerte como la nicotina.

Dúctil como la plata, volátil como el humo pero solo tuyo vida mía
pensaba el caballero mientras
que su dama amada lo observaba,

queriendo juntar sus manos
así como las nubes abrazan
a la luna en medio de la nada...
.
Con una mirada tierna al cielo
un pegaso bajo de allí
y él le rogó que a la damisela lo llevará,
su pensamiento se unía con su alma y su corazón.


©Melisa - Andrés©

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