Cuando habla el silencio y la calma

entra por la madera
y rechina en el metal,
y si el que calla deja
a la deriva tus emociones
solamente puedes aullar.

Cuando oyes los gritos sin voz
es como si escribieras a la penumbra
de un alma y un dolor.
Dejas que la calma habite tu vivir
pero no la manejas en tu existir
y allí exclama su grito el silencio.

Ese callado que ignoras,
sin embargo está allí;
susurrando a tu soledad
y cantando en la oscuridad,
ya que cuando habla el silencio
tenue es la melodía y fuerte
el tono.

©CARM©

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